La vida en la cárcel de un rostro tatuado
Por Roberto Valencia
Neck se tatuó en el rostro una mano cadavérica y el número 18 para despistar a la policía. Miembro del Barrio 18, la más numerosa de las violentas pandillas juveniles que asolan Centroamérica, se había fugado días antes de un penal de máxima seguridad. Fue recapturado y ahora vive tras las rejas, donde todas la semanas le visitan su mujer y los dos hijos de ella. El varón de 13 años, Jonathan, admira a su padre y pasa el tiempo dibujando la mano en sus cuadernos de la escuela. .... más »
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